cocina tradicional

Cómo llegó Plancton Marino a mi cocina tradicional… y se quedó

Cuando escuché hablar del Plancton Marino como ingrediente culinario, reconozco que enseguida hice aspavientos. Y es que soy partidaria de una cocina muy tradicional, de las de siempre, con sus ollas y sus pucheros y sus platos de cuchareo. Aquello del plancton me sonaba a innovaciones culinarias y esnobismos que nada tenían que ver conmigo.
“Donde se ponga un buen puchero, o un guiso de bacalao, que se quite lo demás”. Esa había sido siempre mi cantinela favorita, en la que refugiarme para evitar la entrada a mi cocina a los intrusos modernos.

De no ser porque aquella amable señorita que estaba ofreciendo muestras cocinadas del producto me insistió, nunca lo hubiera hecho. “Señora, anímese a probar este alioli y cuénteme qué le parece”. Un poco por curiosidad, y un mucho por quitármela de encima de forma educada, cogí la tulipa de aquel alioli verdoso que me ofrecía. Me lo metí en la boca casi sin pensar, dispuesta a engullirlo sin pena ni gloria.

Y entonces pasó. Me transporté al Puerto de Santa María, el refugio de mi niñez. Me acordé del inconfundible y valorado sabor del marisco. Por un momento saboreé el pulpo cocido y las ostras frescas. Sentí el olor a mar de la lonja, bien temprano en la mañana. Y, cuando abrí los ojos, allí estaba ella.

“Qué le parece, señora? Es un alioli con Plancton Marino, y marida estupendamente con todo. ¿Quiere probar las croquetas?”.

Plancton Marino: también para la cocina tradicional

Aquel día descubrí que el Plancton Marino, como ingrediente en la cocina, no es sólo para la cocina moderna. Que, lejos de ser un esnobismo, es una suerte de azafrán o trufa marina. Y sí, que, “donde se ponga un buen puchero con Plancton Marino, o un guiso de bacalao con Plancton Marino, que se quite todo lo demás”

Soy Marina Vela, y hace unos meses incorporé Plancton Marino de forma activa a mi cocina tradicional. Ahora quiero compartir con vosotros cómo darle a esas recetas de toda la vida un toque especial. ¿Os quedáis?

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