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merluza a baja temperatura

Merluza a baja temperatura con Plancton Marino

La cocina a baja temperatura es una tendencia culinaria a la última, que además llega para quedarse. Y es que esta técnica gastronómica ya ha pasado la barrera del chef y el restaurante, empezándose a instalar en cada vez más hogares y cocinas tradicionales.

El motivo es muy sencillo. La cocina a baja temperatura, aquella que se realiza a menos de 100ºC, es una forma estupenda de sacarle todo el partido potencial a nuestros alimentos: nos permite extraer los mejores sabores, conseguir las mejores texturas y, todo ello, sin perder sus propiedades nutricionales.

Y es que una de las ventajas de este tipo de cocina es la uniformidad del punto de cocción. Con la cocina a baja temperatura conseguimos el punto deseado en carnes y pescados tanto en superficie como en interior. Eso sí, dadle tiempo. Porque las prisas, en este tipo de cocina, no son buenas. Pero el resultado merece la pena.

Para este tipo de cocciones suele utilizarse un roner. Este aparato, diseñado por Joan Roca y y Narcís Caner, es una suerte de termostato que permite mantener un baño maría a una temperatura controlada.

Si queréis poner en práctica esta técnica, hoy os traemos una receta ideal para iniciarse. Nada más y nada menos que esta deliciosa Merluza a baja temperatura con Plancton Marino Veta la Palma, que hará las delicias de todos.

Tiempo de elaboración: 20 minutos

Ingredientes 4 personasElaboración
  • 1 g de plancton
  • 4 lomos de merluza de 180 g
  • 8 g de caldo de pescado
  • 8 ml de aceite perfumado de ajo
  • Sal
  • Bolsas de vacío para calor
  1. Hidratamos el plancton con el caldo
  2. Incorporamos el aceite de ajo. Mezclamos bien.
  3. A continuación, sazonaremos el pescado, y lo introduciremos en la bolsa de vacío.
  4. Añadimos a la bolsa el plancton, ya hidratado junto al aceite de ajo. Repartimos bien, buscando que el pescado quede bien impregnado por toda su superficie.
  5. Ponemos la bolsa en el roner, a 55ºC durante 12 minutos.
  6. Una vez transcurrido ese tiempo, retiramos de la bolsa y emplatamos.

Para finalizar, os damos un dato: esta técnica, baja temperatura y al vacío, es una de las más adecuadas para optimizar las propiedades y cualidades del Plancton Marino.

pescado en adobo

Pescado en Adobo de Plancton Marino

Pocos sabores hay tan nuestros como el del pescado en adobo. ¡Y pocos aromas son capaces de despertar nuestros sentidos como el de este aderezo! Sin embargo, ¿se os ha ocurrido alguna vez preparar un pescado en adobo a base de Plancton Marino?

¿Y por qué no? Ya sabéis que siempre os animo a atreveros a experimentar (y a sorprenderos) con la versatilidad del Plancton Marino. En esta ocasión, os traigo una receta para adobar pescado que enriquecerá, aún más, ese delicioso y tan característico sabor.

Y como os tengo acostumbrados, se trata de una receta muy sencilla y que podéis preparar en muy poco tiempo! Eso sí, tened en cuenta el tiempo de maceración del pescado en adobo. Éste debe ser, mínimo, de unas 12 horas para que penetre bien y recoja todo el sabor que queremos darle a nuestro adobo.

Ingredientes para 6 personasElaboraciónConsejo
  • 600 g de pescado limpio
  • 1 diente de ajo
  • ½ cucharadita de comino molido
  • ½ cucharadita de orégano seco en hoja
  • 5 g de hojas de perejil
  • 30 g de aceite de oliva
  • Zumo de ½ lima pequeña
  • 5g de agua
  • 1´5g de plancton
  • Sal
  • Panko
  • Harina
  • Huevo batido
  • Aceite
  1. Echaremos en un mortero el ajo, las hojas de perejil y un buen pellizco de sal. Trituraremos hasta que obtengamos una pasta más o menos homogénea.
  2. A continuación, añadiremos al mortero ½ cucharadita de comino molido, otra ½ de orégano seco y el zumo de ½ lima. Removemos y reservamos.
  3. Hidrataremos el plancton como acostumbramos. A continuación, añadiremos el contenido  mortero.
  4. Limpiaremos el pescado y lo cortaremos en trozos del tamaño deseado.
  5. A continuación, impregnaremos cada pieza de pescado con la mezcla que hemos obtenido en el bol. Dejaremos reposar de 12 a 24 horas, para que se impregnen bien los sabores.
  6. Finalmente, enharinamos el pescado. Después, lo pasaremos por huevo batido y panko, para posteriormente freír en abundante aceite de oliva caliente. Doraremos por ambas caras.
  7. Al terminar, colocaremos las piezas de pescado sobre papel absorbente para escurrir el exceso de aceite.
  8. ¡Servir y disfrutar!

Seguro que os estáis preguntando por el característico sabor del adobo en esta receta. En este caso particular, es mejor que evitéis incluir sabores ácidos fuertes, ya que pueden corromper el sabor del Plancton.

Seguro que con esta receta, tan atemporal y tan típica de la primavera a la vez, dejáis huella en el paladar de vuestros invitados.

Saludos, Marina Vela

reconocer pescado fresco

Claves para reconocer el pescado fresco

El pescado constituye una imprescindible fuente de nutrientes nada despreciable y difícilmente sustituible. Y por supuesto, es un manjar. Sin embargo, a menudo me he encontrado con muchas personas (sobre todo jóvenes, pero hay de todas las edades) que temen enfrentarse al pescado fresco. Y me confiesan que todo se debe a que no saben reconocer, en materias pescaderas, cuándo le dan gato por liebre (o mejor dicho, pescado viejo por pescado nuevo), ya que no identifican la calidad del mismo a simple vista. Por ello, y por temor a intoxicaciones, surten su nevera de pescados a base de los ultracongelados.

Cuando me cuentan esto, les doy una serie de trucos básicos para reconocer el pescado fresco. Y me confiesan que, desde entonces, ya se atreven a hablar con el pescadero. Es más, el primer consejo que siempre doy es buscar a un pescadero de confianza, pues os ayudará a elegir bien. Pensad que los pescaderos son los primeros interesados en que estéis satisfechos con vuestra compra. Eso sí, no os lancéis a la primera pescadería que veáis, claro.

Los puntos básicos para reconocer el pescado fresco, sin ser un experto, son los siguientes:

–       Las escamas: deben brillar, ser cristalinas, que no den sensación de viscosidad.
–       Los ojos del pescado: no deben estar opacos, sino transparentes. Y por supuesto, deben brillar y estar humedecidos. Además, el pescado fresco presenta los ojos un poco saltones.
–       El cuerpo: debe estar rígido, pero algo arqueado. Además, si presionamos suavemente con el dedo, la carne del pescado fresco volverá a su lugar enseguida.
–       El olor: sí, el olor a pescado es característico. Pero no nos equivoquemos, el pescado huele fuerte (y mal) cuando está pasado. El pescado fresco tiene un olor más suave y para nada desagradable. Así que fíate de tu instinto olfativo. Los pescados de mar huelen a mar, pero no es un aroma fuerte. Si cuando entras a la pescadería huele mal, vete a otra.
–       Las branquias: el color debe ser rojo intenso. Cualquier tonalidad que se salga de esa, no es pescado fresco. Huye de branquias marrones o anaranjadas.

Espero que con estos consejos os lancéis a disfrutar del pescado fresco en vuestras recetas caseras. Notaréis la diferencia.

Saludos, Marina Vela

Bacalao con almejas en salsa verde de Plancton Marino

Regresar de vacaciones conlleva retomar la rutina del día a día: volver al trabajo, al colegio, a nuestra vida habitual… sin embargo, también es época de reencuentros, y es que no hay nada más característico de septiembre que un almuerzo o una cena de amigos donde compartir anécdotas y batallas estivales.

Para esta ocasión os propongo un sencillo pero exquisito plato con sabor a mar y claras alusiones al mismo. Se trata de mi receta de bacalao y almejas, que hará las delicias de vuestros comensales. Todavía hace calor y apetecen alimentos ligeros, que no aporten demasiadas calorías. Y, aunque nos encante el pescado, quizá a estas alturas del verano apetece un poco de innovación en su degustación. Así que, ¿qué tal si le damos un toque especial con Plancton Marino? Con esta receta veréis cómo sorprendéis y hacéis de ese reencuentro un momento aún más inolvidable. ¡Es facilísimo y en sólo 20 minutos tendréis todo listo!

Ingredientes para 4 personasElaboración

4 lomos de bacalao
250 g de almejas
150 ml de caldo de merluza
3 chalotas
3 dientes de ajo
75 ml de vino blanco
1 cubito de Plancton Marino
1 cucharada sopera rasa de harina
Aceite de oliva
Sal

1. Picaremos los ajos y las chalotas

2. Echaremos un poco de aceite de oliva en una sartén y sofreiremos en ella las chalotas y los ajos.

3. Una vez pochados, añadiremos la harina y rehogaremos

4. A continuación, verteremos el vino y dejaremos reducir. Cuando esto ocurra, añadiremos el fumet (o caldo). Además, será el momento de probarlo para rectificar de sal si fuera necesario.

5. Cuando rompa a hervir deberemos añadir las almejas y el bacalao. Tras un minuto de cocción a fuego lento incorporaremos el cubito de Plancton Marino. Cuidando de que el guiso no llegue a hervir, mantendremos unos minutos hasta que el cubito de Plancton se integre con el resto.

6. Serviremos inmediatamente y… ¡mmmm!

By Marina Vela

cocina tradicional

Cómo llegó Plancton Marino a mi cocina tradicional… y se quedó

Cuando escuché hablar del Plancton Marino como ingrediente culinario, reconozco que enseguida hice aspavientos. Y es que soy partidaria de una cocina muy tradicional, de las de siempre, con sus ollas y sus pucheros y sus platos de cuchareo. Aquello del plancton me sonaba a innovaciones culinarias y esnobismos que nada tenían que ver conmigo.
“Donde se ponga un buen puchero, o un guiso de bacalao, que se quite lo demás”. Esa había sido siempre mi cantinela favorita, en la que refugiarme para evitar la entrada a mi cocina a los intrusos modernos.

De no ser porque aquella amable señorita que estaba ofreciendo muestras cocinadas del producto me insistió, nunca lo hubiera hecho. “Señora, anímese a probar este alioli y cuénteme qué le parece”. Un poco por curiosidad, y un mucho por quitármela de encima de forma educada, cogí la tulipa de aquel alioli verdoso que me ofrecía. Me lo metí en la boca casi sin pensar, dispuesta a engullirlo sin pena ni gloria.

Y entonces pasó. Me transporté al Puerto de Santa María, el refugio de mi niñez. Me acordé del inconfundible y valorado sabor del marisco. Por un momento saboreé el pulpo cocido y las ostras frescas. Sentí el olor a mar de la lonja, bien temprano en la mañana. Y, cuando abrí los ojos, allí estaba ella.

“Qué le parece, señora? Es un alioli con Plancton Marino, y marida estupendamente con todo. ¿Quiere probar las croquetas?”.

Plancton Marino: también para la cocina tradicional

Aquel día descubrí que el Plancton Marino, como ingrediente en la cocina, no es sólo para la cocina moderna. Que, lejos de ser un esnobismo, es una suerte de azafrán o trufa marina. Y sí, que, “donde se ponga un buen puchero con Plancton Marino, o un guiso de bacalao con Plancton Marino, que se quite todo lo demás”

Soy Marina Vela, y hace unos meses incorporé Plancton Marino de forma activa a mi cocina tradicional. Ahora quiero compartir con vosotros cómo darle a esas recetas de toda la vida un toque especial. ¿Os quedáis?