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Mis trucos caseros para cocinar el pescado

Siempre he acostumbrado a mi familia a consumir mucho pescado. Normalmente, la carne ocupa un lugar central en la dieta de los hogares, pero en mi caso la cuestión está reñida y casi me atrevo a afirmar que consumimos más pescado que carne. Y me he dado cuenta que, sobre todo entre los jóvenes, hay cierto temor a cocinar el pescado. Bien sea por el olor que puede dejar en toda la casa, por miedo a no coger bien el punto del pescado o por estropearlo con una receta inadecuada, lo cierto es que entre este público suele pasar más inadvertido este, para mi, manjar marino. Si es vuestro caso, hoy os traigo mis trucos infalibles para cocinarlo. Os animo a probarlos. Seguro que le perdéis el miedo a cocinar pescado.

Cocinar pescado sin que la casa huela
Muy fácil: cocinadlo al horno, y concretamente con la técnica del papillote. Para ello, introducimos el pescado como prefiramos (entero o troceado) en papel de aluminio, y aderezado como queramos. Cerramos bien el paquetito de papel de aluminio y ¡al horno! El resultado del pescado, cocinado en su propio jugo, es increíble. ¡Y nada de olores!

Cómo evitar el sabor fuerte del pescado
Este truco lo heredé de mi abuela, y es que es tan tradicional que, quizá, ya lo hayáis escuchado alguna vez. Consiste en remojar durante una media hora el pescado en leche. Luego, cocinadlo con normalidad. Por supuesto, no notaréis ni rastro de la leche… ni de sabores fuertes en el pescado.
Otro truco, sobre todo para los pescados azules, es rociarlos con zumo de limón antes de cocinarlos.

Desalar el bacalao
¿Te encanta el bacalao pero temes que se quede salado? Recuerda desalarlo previamente durante el tiempo recomendado, esto es: 24 horas en remojo en el caso de piezas completas, y 12 horas si se encuentra fileteado. Para este proceso, lo ideal es introducir el bacalao en un colador o en un escurridor, y a su vez este en un bol con agua. De este modo, evitaremos que el pescado descanse sobre la sal que vaya soltando.

Que el pescado no se pegue a la sartén
Si nuestro problema es que solemos tener problemas para hacer pescado a la plancha, ya que suele quedarse pegado a la sartén, cocinadlo cubriendo la superficie de la misma con papel de horno o papel vegetal.

Un toque secreto, un sabor delicioso
¿Mi toque secreto en las recetas de pescado? Incorporar la dosis adecuada de Plancton Marino, en cualquiera de sus formas.

¿Tenéis más trucos para cocinar pescado?
Marina Vela

reconocer pescado fresco

Claves para reconocer el pescado fresco

El pescado constituye una imprescindible fuente de nutrientes nada despreciable y difícilmente sustituible. Y por supuesto, es un manjar. Sin embargo, a menudo me he encontrado con muchas personas (sobre todo jóvenes, pero hay de todas las edades) que temen enfrentarse al pescado fresco. Y me confiesan que todo se debe a que no saben reconocer, en materias pescaderas, cuándo le dan gato por liebre (o mejor dicho, pescado viejo por pescado nuevo), ya que no identifican la calidad del mismo a simple vista. Por ello, y por temor a intoxicaciones, surten su nevera de pescados a base de los ultracongelados.

Cuando me cuentan esto, les doy una serie de trucos básicos para reconocer el pescado fresco. Y me confiesan que, desde entonces, ya se atreven a hablar con el pescadero. Es más, el primer consejo que siempre doy es buscar a un pescadero de confianza, pues os ayudará a elegir bien. Pensad que los pescaderos son los primeros interesados en que estéis satisfechos con vuestra compra. Eso sí, no os lancéis a la primera pescadería que veáis, claro.

Los puntos básicos para reconocer el pescado fresco, sin ser un experto, son los siguientes:

–       Las escamas: deben brillar, ser cristalinas, que no den sensación de viscosidad.
–       Los ojos del pescado: no deben estar opacos, sino transparentes. Y por supuesto, deben brillar y estar humedecidos. Además, el pescado fresco presenta los ojos un poco saltones.
–       El cuerpo: debe estar rígido, pero algo arqueado. Además, si presionamos suavemente con el dedo, la carne del pescado fresco volverá a su lugar enseguida.
–       El olor: sí, el olor a pescado es característico. Pero no nos equivoquemos, el pescado huele fuerte (y mal) cuando está pasado. El pescado fresco tiene un olor más suave y para nada desagradable. Así que fíate de tu instinto olfativo. Los pescados de mar huelen a mar, pero no es un aroma fuerte. Si cuando entras a la pescadería huele mal, vete a otra.
–       Las branquias: el color debe ser rojo intenso. Cualquier tonalidad que se salga de esa, no es pescado fresco. Huye de branquias marrones o anaranjadas.

Espero que con estos consejos os lancéis a disfrutar del pescado fresco en vuestras recetas caseras. Notaréis la diferencia.

Saludos, Marina Vela